miércoles, 28 de marzo de 2018

Mauro Pesce: De Jesús al cristianismo. Por Manuel Carrasco García-Morano

Pesce, Mauro: De Jesús al cristianismo. San Pablo, Madrid, 2017. 440 páginas. Traducción de José Francisco Domínguez García. Comentario realizado por Manuel Carrasco García-Moreno.

Para conocer la anatomía de un animal, lo mejor es llevar a cabo una disección lo más precisa y meticulosa posible. Sin embargo, resultaría muy poco apropiado que, para conocer bien a su mascota, uno se dedicara a diseccionarla. Elegir la manera de aproximarnos a un tema condiciona los resultados que se obtienen. Intentar acceder a Jesús diseccionándolo con un meticuloso estudio histórico-crítico, puede ser realmente interesante para conocer aspectos socioculturales del judaísmo primitivo y adivinar algunas características de la personalidad de Jesús en su caminar terreno. Sin embargo, al acabar de leerlo, puede que no le quede a uno la sensación de conocer mejor a Jesús.

En sus dos partes, la obra De Jesús al cristianismo intenta sostener la premisas principales del autor: primero, que Jesús fue un hombre perfectamente integrado en el judaísmo, sin ninguna intención de constituir un grupo distinto a este, aunque con una perspectiva muy personal en lo que se refiere al perdón y el sacrificio; y, segundo, la existencia de un hiato entre este Jesús de Nazaret y lo que viene en denominarse cristianismo, cuyo nacimiento en propiedad viene a situar el autor en torno a la figura de Justino y su Diálogo con Trifón (ca. 160). 

Como autor, Pesce tiene grandes virtudes que acrecientan el valor de este libro. Además de un estilo literario agradable que hace cómoda la lectura, cuenta con una larga trayectoria investigadora en el campo de los estudios histórico-críticos sobre Jesús. Eso se nota en el peso científico de esta obra. Su abultada bibliografía, con el estudio particular y crítica de grandes autores como Dupont, Käsemann y Allison, además de su erudición exegética e histórica la convierten en algo así como la cosecha que recoge el fruto de años dedicados a la investigación académica en este campo. Sin embargo, y lamentablemente, el enfoque general de la obra hace que lleguemos a preguntarnos qué alcance puede tener, a qué Jesús nos está haciendo llegar. Lo más grave es que en varias ocasiones, si bien no se niega, se dejan de lado pilares básicos de la fe cristiana, como la resurrección de Jesús, su preexistencia y carácter salvador o la singularidad de su humanidad. Quizás se esté buscando una perspectiva más científica, pero cabe dudar de que sea esa la manera más adecuada de conocer realmente a Jesús. Su aproximación es arqueológica, filológica, pero precisamente por eso, el Jesús al que accede corre el riesgo de conducirnos tan sólo a admirar a un judío muerto hace miles de años sin que lleguemos nunca a confesarlo como el Señor Resucitado y Glorioso, Hijo eterno del Padre.

martes, 27 de marzo de 2018

Margarete Buber-Neumann: Milena. Por Fátima Uribarri Bilbao

Margarete Buber-Neumann: Milena. Tusquets, Barcelona, 2017. 265 páginas. Comentario realizado por Fátima Uribarri Bilbao.


Serás mi juez clemente

Este libro es fruto de un juramento pronunciado en el infierno y sellado a fuego por la amistad verdadera. Margarete Buber-Neumann se lo prometió a Milena Jesenká cuando la periodista checa estaba al borde de la muerte en el campo de concentración de Ravensbrück: “Sé que al menos tú no me olvidarás, que podré seguir viviendo en ti. Tú les dices a los demás quién fui, serás mi juez clemente”, le dijo Milena a Margarete poco antes de morir, víctima de una enfermedad renal, escuálida tras cuatro años confinada en ese campo de concentración nazi.

Ya habían hablado antes de escribir un libro. Milena estaba entusiasmada con la idea. Insistía a Margarete en que debían contar el espanto que estaban presenciando. Ellas iban a delatar a los asesinos, desenmascarar las barbaridades, desnudar las mentiras. “Cuando estemos en libertad escribiremos juntas un libro˝, le dijo Milena a Margarete. Sería un libro sobre los campos de concentración de las dos dictaduras (soviética y nazi) y se titularía La época de los campos de concentración. Milena no vivió para contarlo. Pero Margarete sí lo logró. Margarete es una campeona de la supervivencia. Venció al gulag soviético y al lager nazi. Fue prisionera en ambas orillas del totalitarismo aniquilador. Cuando los nazis se hicieron con el poder en Alemania, Margarete y su marido el dirigente comunista alemán Heinz Neumann se exiliaron en la Unión Soviética. Fueron comunistas activos y muy implicados. Trabajaron para la Internacional Comunista, en Francia y en España durante nuestra guerra civil.

lunes, 26 de marzo de 2018

Bertrand de Jouvenel: La ética de la redistribución. Por Jesús Sanjosé del Campo

Jouvenel, Bertrand de: La ética de la redistribución. Encuentro, Madrid, 2009. 147 páginas. Traducción de Armando Zerolo Durán. Comentario realizado por Jesús Sanjosé del Campo.

Precedida por una larga introducción —una tercera parte del libro, pp. 5 a la 42— en la que se sitúa al autor, su producción en general, y esta obra en particular, se presenta esta ética de la redistribución, en la que el autor se limita a hacer una reflexión sobre la bondad o malicia de este fenómeno que, introducido por los partidos socialistas en el poder, se ha convertido hoy en un postulado social irrefrenable. 

Publicada en 1951, está articulada en dos capítulos y un apéndice. El capítulo primero está dedicado a analizar el ideal socialista de la redistribución y sus efectos sociales, partiendo de la diferencia existente entre lo que significa redistribuir la tierra y redistribuir la renta. El segundo aborda el tema del gasto desde el Estado y los efectos que se producen en la sociedad. El apéndice se centra en la importancia de la renta individual. 

Una interesante reflexión que se resiste al paso del tiempo.

viernes, 23 de marzo de 2018

Peter L. Berger: Los numerosos altares de la modernidad. Por Javier Elzo

Berger, Peter L.: Los numerosos altares de la modernidad. En busca de un paradigma para la religión en una época pluralista. Sígueme, Salamanca, 2016. 254 páginas. Traducción de Francisco J. Molina de la Torre. Comentario realizado por Javier Elzo (Catedrático Emérito de Sociología, Universidad de Deusto).

En el número monográfico de octubre de 2016, de Razón y Fe, sobre “Fe, secularización y pluralismo religioso”, escribí un texto titulado “¿Un mundo post-secular? Miradas desde la sociología”. Abrí mi artículo citando a Peter L. Berger, uno de los pioneros de la tesis de la secularización en la segunda mitad del siglo XX, quien dirigió en el año 1999 un trabajo colectivo en el que se desdecía de gran parte de sus tesis precedentes:
«La idea según la cual vivimos en un mundo secularizado es falsa. El mundo de hoy, con algunas excepciones, es tan furiosamente religioso como siempre lo ha sido; incluso lo es en mayor medida en determinados lugares. Esto significa que todo un conjunto de trabajos estampillados por los historiadores y los sociólogos como ‘teoría de la secularización’ son, en lo esencial, erróneos».
Y también escribiría: “la modernización conduce de forma ineluctable al ocaso de la religión, tanto en la sociedad como en la conciencia de los individuos. Pues bien, es esta idea clave la que se ha revelado errónea”. 

Desde este contexto, llega a mis manos este otro trabajo de Peter L. Berger que recensiono aquí, con excesiva brevedad. Berger parte de sus trabajos anteriores, cita el de 1999, cuya tesis central resumo arriba, y sin desdecirse completamente de sus tesis anteriores, da un paso atrás para señalar que muchas de las tesis de la secularización eran más válidas de lo que él mismo daba a entender en 1999, y da un paso adelante para significar que hay que añadir otro concepto, otra realidad empírica omnipresente que “puede estar vinculado o no a la secularización, pero es independiente de ella” (pp. 10-11). Se refiere al pluralismo reinante en la modernidad.

jueves, 22 de marzo de 2018

José Carlos Bermejo y Marisa Magaña: Cómo educar a adolescentes. Por Jesús Sanjosé del Campo

Bermejo, José Carlos, y Magaña, Marisa: Cómo educar a adolescentes. Guía para padres. Sal Terrae, Santander, 2007. 174 páginas. Comentario realizado por Jesús Sanjosé del Campo.

Como establece el subtítulo, estamos ante una guía para padres que, sin duda, están necesitados de guías como ésta. Desde el mismo prólogo se plantea el ámbito desde el que se escribe el libro: el de la educación en valores.

Con un esquema muy sencillo —tema primero, los padres; tema segundo, los adolescentes; tema tercero, la comunicación entre unos y otros; tema cuarto, la alfabetización emocional; tema quinto, las conductas de riesgo; tema sexto, la necesidad de establecer límites, y tema séptimo, conseguir cambios de conducta— se hace todo un desarrollo de lo que podría ser una guía de orientación para padres con hijos adolescentes. En cualquier caso es un libro para compartir —bien por el padre y la madre de un mismo adolescente, bien por varios padres y varias madres de varios hijos adolescentes—, en el que se aclaran términos y situaciones, se ofrece esquemas en los que poder encuadrar situaciones y se plantean principios de actuación. Además, puede ser un buen instrumento para que un tutor de secundaria se lance a organizar sesiones de trabajo con los padres de sus alumnos tan necesitados como los mismos hijos de ver que «su caso» de difícil relación no es el único.

martes, 20 de marzo de 2018

José Chamorro: Claves para saborear la vida. Por David Cabrera Molino

Chamorro, José: Claves para saborear la vida. Experiencias desde una intimidad desbordada. San Pablo, Madrid, 2017. 320 página. Comentario realizado por David Cabrera Molino.

Este joven autor nos propone algunas claves que permitan profundizar en los diversos aspectos que componen la vida más cotidiana. No se trata de un texto académico. Está compuesto por una serie de reflexiones personales, iluminadas por otros autores clásicos y conocidos. No es una recopilación, sino píldoras de sabiduría, enmarcadas en las diversas facetas de la vida. Es una invitación a mirar a la realidad desde la perspectiva de la intimidad. No es un análisis, sino un proceso interior, que va aportando luz a lo que ocurre en la vida. Intimidad, diálogo y profundidad son tres categorías fundamentales en este libro. 

Las reflexiones están agrupadas en tres apartados que sirven a modo de marca para cada una de ellas: desde uno mismo, desde los demás y desde lo espiritual. Estos marcos recogen con acierto los fundamentos de la propuesta. El hombre está íntimamente relacionado consigo mismo, con los demás (en una sociedad como la nuestra) y con su dimensión espiritual. 

Aunque no es un libro explícitamente religioso, es plenamente humano que puede conectar con la realidad de cada persona. Sin embargo, es un libro espiritual y como tal hay que leerlo. Nos acompaña más a una reflexión íntima y pausada que a una más racional y acelerada. Quien se atreva a adentrarse en estas páginas necesitará tiempo para ir asimilando la propuesta. Cada una de las claves propuestas están redactadas de forma ágil y sencilla, para todos los públicos. Son breves no extensas, lo que hace más fácil su lectura. Conviene ir poco a poco adentrándose en la propuesta, de tal manera que vaya calando la reflexión en la intimidad del lector.

lunes, 19 de marzo de 2018

José Antonio Ibáñez-Martín: Horizontes para los educadores. Por Ernesto Baltar García-Peñuela

Ibáñez-Martín, José Antonio: Horizontes para los educadores. Las profesiones educativas y la promoción de la plenitud humana. Dykinson, Madrid, 2017. 280 páginas. Comentario realizado por Ernesto Baltar García-Peñuela (Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid; Licenciado en Filosofía y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada).

Desde su larga experiencia docente como catedrático emérito de Filosofía de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid, el profesor José Antonio Ibáñez-Martín reivindica en la primera parte de este libro, “El marco básico del quehacer educativo”, que el objetivo último del educador debe ser ayudar a sus alumnos a que examinen su propia vida y consigan actuar con la dignidad propia de los seres humanos. Debe tratarse tanto de una educación de la inteligencia que no atente contra la libertad intelectual, como de una educación moral que respete la posición de los padres y proporcione criterios para la toma de decisiones. Lo primero incluye comprender el lugar que cada tipo de conocimiento tiene en la unidad de la sabiduría humana, y lo segundo implica preocuparse por ayudar al alumno a vivir con dignidad.

De este modo, educar no consiste solo en transmitir habilidades y capacidades elementales, sino también todos aquellos “conocimientos que vale la pena tener” dentro de una educación de la inteligencia que promueva una vida digna, examinada y lograda. Por supuesto, el profesor imparte una enseñanza, pero esta debe ser una enseñanza educativa en el sentido de que busque el desarrollo de la personalidad del educando. La educación no puede ser, como ocurrió en otras épocas, un simple signo de distinción o un instrumento de ingeniería social que promueva una ideología al servicio del poder. La educación tampoco es un mero amaestramiento o adoctrinamiento, y comporta mucho más que una simple transferencia de conocimientos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos recoge esta idea ampliada de la educación como un derecho que tienen los niños y jóvenes para lograr el pleno desarrollo de su personalidad.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Daniele Giglioli: Crítica de la víctima. Por Santiago Casanova Miralles

Giglioli, Daniele: Crítica de la víctima. Herder, Barcelona, 2017. 132 páginas. Traducción de Bernardo Moreno Carrillo. Comentario realizado por Santiago Casanova Miralles.

Políticamente incorrecto. Provocador. Agresivo. Duro. Y sugerente. Alejado de la complacencia. Atinado. Son los primeros adjetivos que a un lector pueden venirle a la cabeza al terminar de leer este ensayo de Daniele Giglioli que afronta un asunto muy complejo en la sociedad actual: las víctimas. Desde una perspectiva audaz, y ciertamente controvertida, el autor expone, a lo largo de sus ciento treinta páginas, una reflexión profunda y coherente sobre la figura actual de la “víctima” y sobre cierto “absoluto” que se ha ido conformando alrededor de la misma. El libro no es para todos los públicos. 

Con muchos pasajes ciertamente filosóficos y de cierta densidad, el libro comienza con un trepidante primer capítulo. Tal vez sea esta primera parte la que sea más para todos los públicos. No se nos hará extraño encontrar aquí, en plena reflexión sobre la “víctima”, referencias a muchos movimientos políticos actuales, en concreto populistas, y a un tipo de líderes concreto, ciertamente carne de cañón para el autor. La “víctima”, ensalzada como héroe de nuestro tiempo, se enfrenta a la mirada desafiante y desconfiada del escritor, que intenta una y otra vez desmontar mucho del discurso victimista que tan bien funciona hoy en día en muchos ámbitos. 

El segundo capítulo es un viaje por la historia. El ritmo decae en esta parte y cuesta más seguir la intencionalidad y el razonamiento que el autor nos plantea a lo largo de varias ideas. El ritmo volverá a subir con el tercer y último capítulo, donde retomando lo planteado al comienzo, se nos conducirá por un camino no apto para aquellos que no están acostumbrados a replantearse lo que sucede a su alrededor con total normalidad.

martes, 13 de marzo de 2018

Hassan Blasim: El loco de la plaza Libertad. Por Jorge Sanz Barajas

Blasim, Hassan: El loco de la plaza Libertad. Galaxia Gutenberg, Madrid, 2016. 110 páginas. Traducción de Amelia Pérez de Villar. Comentario realizado por Jorge Sanz Barajas.

La literatura en árabe sigue siendo la gran desconocida en España. Tenemos ya excelentes traductores, pero el mercado editorial español sigue siendo refractario a esta lengua. Si las traducciones ocupan el 21% del mercado editorial, las del árabe alcanzan apenas el 0,1%. Es un dato bastante pobre para un país que tiene casi dos millones de árabes, no tanto porque se desprecie un segmento lector sino porque a los lectores españoles no nos facilita la comprensión de su mundo. El dato no significa exactamente que desconozcamos por completo la literatura árabe; conocemos bien a aquellos autores/as que escriben en francés o inglés, el caso de los argelinos Assia Djebar o Yasmina Kadra, el franco-libanés Amin Maalouf o el del marroquí Tahar Ben Jelloun. Respecto a quienes escriben en árabe, han tenido mejor suerte el egipcio Naghib Mahfuz, nobel en 1988, el palestino Gassan Kanafani o el poeta sirio-libanés Adonis (Alí Ahmed Said). Es cierto que tenemos traducido Al este del mediterráneo, del jordano Abderraman Munif, pero desconocemos la producción de autores clásicos del siglo XX tan importantes como el galileo Mahmud Darwish, el palestino Sargon Boulus, el saudí Mohamen Al-Harbi, el sirio Nizar Kabani o el libanés Khalil Hawi. Hay que acudir al francés o al inglés para encontrar estas joyas literarias. Es imperdonable que no dispongamos ya de traducciones de extraordinarios clásicos del siglo XX como Buscando a Walid Masoud, del palestino Jabra Ibrahim Jabra; Las pesadillas de Beirut, de la escritora de origen sirio Ghada al-Samman; Guerra en Egipto, de Yousef al-Qaeed; Rama y el dragón, de Edward al-Kharrat; Así habló Abu Huraira, del tunecino Mahmoud Messadi; Laila y el lobo, de la iraquí Alia Mamdouh o El tiempo desolado, del sirio Haidar Haidar. En resumen, conocemos bien a los autores árabes que escriben en francés o inglés pero ignoramos buena parte de la producción literaria del siglo XX en lengua árabe.

jueves, 8 de marzo de 2018

Desmond Tutu: Mi Dios subversivo. Por Salvo Collura

Tutu, Desmond: Mi Dios subversivo. San Pablo, Madrid, 2017. 112 páginas. Traducción de ; L. Carmen Ternero Lorenzo. Comentario realizado por Salvo Collura.

El arzobispo anglicano, con ocasión de la Cuaresma de 2015, nos presenta un texto ideal para acompañar la reflexión echando mano, por un lado, de su rica experiencia personal durante el tiempo del apartheid en Sudáfrica y, por otro, de la doctrina y tradición cristiana más clásica, a partir de una clara inspiración bíblica. 

El texto se compone de dos partes. La primera, con sus seis capítulos, enseña al lector otros tantos temas de análisis que dibujan, de hecho, una catequesis fluida y lineal. Nuestro autor empieza por presentar el acercamiento a la Sagrada Escritura, de la que subraya el aspecto subversivo. Por lo tanto, ya desde el principio, pone de manifiesto un estilo hermenéutico que pretende examinar la historia y sus procesos a la luz de la Palabra de Dios para entender algo tanto del hombre como del mismo Dios. El segundo capítulo dialoga con la antropología bíblica, mientras que el tercero y el cuarto dirigen la mirada hacia la imagen de Dios. Desde estos presupuestos, se esclarece, en el quinto capítulo, la cuestión de la gracia y de su relación con la libertad y la responsabilidad de los seres humanos, representantes de Dios en la creación. Por fin, en el sexto capítulo, se recoge y encuadra lo dicho anteriormente dentro del marco de la protología y la escatología. Cabe decir que nunca el tono de la catequesis sale de lo experiencial. El arzobispo consigue plantear cuestiones centrales para la fe desde ejemplos y anécdotas revestidas de autoridad no solo desde la coherencia con lo que quieren trasmitir sino desde la propia voz del autor que es testigo de lo que trasmite. 

En la segunda parte del texto, se ofrece al lector una entrevista del arzobispo que tuvo lugar en el año anterior y que, una vez más, esclarece las raíces experienciales de su relación con Dios. Nuestro autor comparte de este modo, con sencillez, recuerdos de su infancia y de los que influyeron en su proceso de crecimiento en la fe. Asimismo relee en clave espiritual las experiencias de las luchas sociales emprendidas a lo largo de su vida y pone de manifiesto el trasfondo espiritual que les daba origen. 

En conclusión, se puede afirmar que con este libro el arzobispo anima al lector a crecer en la fe a través de su propia biografía, que aquí se compone en nuevo relato, logra hondura espiritual y empuja hacia una revisión de vida a los que nos acercamos, con respeto, a los grandes testigos de las luchas del siglo XX para aprender y seguir sus huellas según los desafíos actuales.

lunes, 5 de marzo de 2018

Rainer Maria Rilke: Cartas a un joven poeta. Iván Pérez del Río

Rilke, Rainer Maria: Cartas a un joven poeta. Alianza, Madrid, 2012. Traducción de José María Valverde. Comentario realizado por Iván Pérez del Río.

Un clásico de la literatura al que hay que volver de vez en cuando. Hay libros que nos gustan, que los leemos y disfrutamos, que los recomendamos, que están en nuestra librería, los guardamos con cariño. Los hemos leído una vez y ya. Sin embargo hay otros que también están en la librería, que también recomendamos o regalamos pero a los que, por alguna razón misteriosa, volvemos. Hay algo en ellos que nos enciende, que nos dinamiza, que nos llena… Cartas a un joven poeta puede ser uno de esos libros.

El libro se dirige, como bien indica el título, a un novel poeta. En principio esto tiene poco que ver con la inmensa mayoría de personas. El tanto por ciento de poetas en el mundo es pequeño y el de jóvenes, sin ser tan pequeño, no representa la mayoría de la humanidad. Sin embargo, la sensación con este libro es que podría estar dirigido a cualquiera: Cartas a un joven filósofo, cartas a un teólogo adulto, cartas a un joven padre de familia, cartas a un abuelo, cartas…

Este clásico del que compusiera el bello libro de poesía Elegías de Duino, habla de cuestiones esenciales a cualquier ser humano: la vocación absoluta, la necesaria soledad, la necesidad de releer nuestra historia personal, el amor, etcétera.

viernes, 2 de marzo de 2018

Javier Alonso Arroyo: Santidad para el cambio social. Por José Fernando Juan Santos

Alonso Arroyo, Javier: Santidad para el cambio social. El modelo educativo escolapio. PPC, Madrid, 2017. 285 páginas. Comentario realizado por José Fernando Juan Santos.

Javier Alonso es uno de los máximos impulsores de la acción social en la escuela, aportando contenido, estructura y una potente visión de futuro. De hecho, fue este el motivo de su tesis doctoral en educación, estando todavía en España. Ahora lleva años trabajando en distintas realidades de América Latina, siempre cercano a quienes más necesitan. 

En esta obra nos presenta la rica tradición espiritual y pedagógica de las Escuelas Pías. Su fundador, San José de Calasanz, es universalmente reconocido por inaugurar la primera orden religiosa consagrada a la educación e iniciar la escuela popular cristiana en Europa, hace más de 400 años. Lo que se estudia en los primeros capítulos de la obra. Lo más interesante y novedoso quizá ocurra a partir del cuarto capítulo, hasta casi el final. En ellos se trabajan aspectos concretos entrelazados de espiritualidad y educación, mostrando en su amplitud y despliegue la esencia de esta intuición, después abalada por la historia: transformar el mundo a través de la escuela; evangelizar de mano de la cultura y la profundidad de la humanidad y el conocimiento. Signo distintivo será siempre la prevención y se dejará oír continuamente la pobreza. 

En cada uno de esta veintena de capítulos se parte, siempre, de una carta de Calasanz. Al igual que otros muchos santos y fundadores, la correspondencia epistolar guarda una especial vinculación con la vida y sus preocupaciones. En el diálogo con sus destinatarios aparecen numerosas inquietudes esenciales, todavía hoy, de la educación y la transformación (y reforma) de la Iglesia y la sociedad. Javier Alonso trabaja su contexto con las aclaraciones pertinentes, pero pasa rápido a relacionarla con otros escritos y documentos, tanto de ayer como de hoy. Aparecen entonces con brillantez intuiciones relacionadas con lo más cotidiano, con el método, con la identidad propia del educador de la escuela de Calasanz, con el acompañamiento al alumno en su integralidad, entre otros. Temas que sonarán familiares a cualquier educador en la escuela cristiana y que ha sabido recoger aportaciones en la misma línea de otros muchos carismas y congregaciones: la centralidad de la relación del maestro y del alumno, a ejemplo, del discipulado evangélico. 

Otra dimensión que aparece, de suma importancia, es cómo la escuela se convierte para el profesor en lugar y camino para su propia santidad. Es más, en el fondo, se define al mejor maestro como un santo entregado a los pequeños, que se ha dejado tocar por Dios y vive en diálogo sincero y auténtico con él. Una idea, algo más que una idea probablemente, que convendría rescatar en la escuela católica, tantas veces preocupada por su propia identidad.

jueves, 1 de marzo de 2018

Daniel J. Siegel: La mente en desarrollo. Por Jesús Sanjosé del Campo

Siegel, Daniel J.: La mente en desarrollo. Cómo interactúan las relaciones y el cerebro para modelar nuestro ser. Desclée de Brouwer, Bilbao, 2007. 535 páginas. Traducción de Jasone Aldekoa Arana. Comentario realizado por Jesús Sanjosé del Campo. 

No hay duda de que uno de los temas que más han preocupado a la humanidad es explicar cómo funciona la mente humana. Si echamos una mirada a nuestra cultura Occidental, nos encontramos con que desde los tiempos más antiguos y una vez que los filósofos presocráticos dieron los pasos más importantes tratando de explicar cuál era la composición última de la naturaleza, pusieron su mirada sobre el hombre tratando de explicar en qué consistía esa parte de la naturaleza que es la naturaleza humana. Las grandes propuestas que se dieron para responder este enigma desde los inicios fueron dos: el hombre es naturaleza como la misma naturaleza o el hombre es sociedad diferente de la naturaleza misma…

Hizo falta una reflexión posterior para establecer que el hombre es el resultado de la interacción entre una y otra. Y durante más de dos mil años unos y otros pensadores se han ido decantando sobre estas posturas tratando de explicar el cuánto —más naturaleza que sociedad, más sociedad que naturaleza— y el cómo— sensaciones que llegan directamente a la inteligencia y se convierten en ideas o mediante un proceso largo y complicado en el que intervienen diversas inteligencias o, por el contrario, ideas innatas que proyectadas hacia el exterior nos permiten encajar lo que vemos en nuestra categoría o idea previa—. En definitiva, dos mil quinientos años de pensamiento especulativo pero integrado.
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