domingo, 28 de diciembre de 2014

Michael Lapsley: Reconciliarse con el pasado - Texto

Lapsley, Michael: Reconciliarse con el pasado. Un camino desde la lucha por la libertad hacia el pasado. San Pablo, Madrid, 2014. 471 páginas. Traducción de Javier García Alves.


Perdón, justicia restaurativa y «teología de la bicicleta»

Aunque la noción de justicia que suele figurar en los ordenamientos jurídicos es la de justicia retributiva o punitiva (que hace que en ocasiones se desdibuje la frontera entre justicia y revancha), Michael Lapsley es un firme defensor de la justicia restaurativa, ya que en su opinión «El perdón casa mejor con la justicia restaurativa que con la justicia retributiva». He aquí algunos extractos de su autobiografía que ilustran sus puntos de vista:

«Muchos de quienes se beneficiaron del apartheid esperan de los oprimidos del antiguo régimen que sigan adelante como si el pasado no hubiera tenido lugar, y también algunos predicadores cristianos hablan del perdón como si fuera algo etéreo, barato y fácil. Sin embargo, para la mayoría de los seres humanos el perdón es algo costoso, doloroso y difícil. Esos predicadores pretenden que nos comportemos de acuerdo con lo que yo llamo la «teología de la bicicleta». Supongamos que yo te robo tu bicicleta. Luego, al cabo de seis meses, vuelvo a verte y reconozco mi delito, diciendo: «Cuánto lo siento, te robé la bici. ¿Me perdonas, por favor?». Tal vez seas una buena persona y digas: «Sí, te perdono». Y entonces ¡yo me quedo con la bici! El perdón y la sanación de las relaciones implican una restitución por lo que se ha robado. Esto significa que tengo que devolver la bicicleta.»

viernes, 19 de diciembre de 2014

Michael Lapsley: Reconciliarse con el pasado. Por Javier García Alves

Lapsley, Michael: Reconciliarse con el pasado. Un camino desde la lucha por la libertad hacia el pasado. San Pablo, Madrid, 2014. 471 páginas. Traducción de Javier García Alves. Comentario realizado por Javier García Alves.

Hay acontecimientos en la vida de todo ser humano que marcan un antes y un después. Pero para algunas personas este punto de inflexión puede llegar a ser terriblemente decisivo.
Cuando en abril de 1990 el sacerdote anglicano Michael Lapsley fue agasajado con una fiesta de despedida en Harare (Zimbabue), antes de asumir sus funciones pastorales en la ciudad de Bulawayo, nadie podía imaginar que de lo que se estaba despidiendo en realidad era de sus dos manos, de un ojo y de un estilo de vida con autonomía plena: pocas horas más tarde, una bomba enviada por sus enemigos del régimen del apartheid sudafricano con ánimo de matarle lo sumiría en un estado de discapacidad grave y permanente.
Y, sin embargo, en palabras del propio padre Michael –como acostumbran llamarlo cariñosamente sus amigos y conocidos– «con la bomba perdí muchas cosas, pero también conservo muchas otras e incluso he salido ganando en algunos aspectos». De no haber sido por el terrible atentado que sufrió, lo más probable es que, tras el final del apartheid, él hubiera pasado a engrosar sin más la larga lista de quienes lucharon valerosamente contra un régimen perverso de segregación racial y pagaron su heroicidad con el exilio (en su caso, primero en Lesoto y luego en Zimbabue).

lunes, 15 de diciembre de 2014

Kyung-sook Shin: Por favor cuida de mamá. Por Javier Sánchez

Shin, Kyung-sook: Por favor, cuida de mamá. Grijalbo, Barcelona, 2011 (edición original de 2008). 237 páginas. Traducción de Aurora Echevarría Pérez. Comentario realizado por Javier Sánchez.


Germán me recomendó y prestó este libro. No sé si es por el propio contenido de la obra, o por mi situación personal de impotencia ante el cáncer que está tumbando a mi madre, el hecho es que me ha encantado. Sí, es una novela buenísima que recomiendo a todos.

Kyung-sook Shin, la autora, nos da la clave para entender su obra: "Damos por descontado que nuestras madres están a nuestro lado para ayudarnos de forma incondicional y que siempre estarán ahí. Pensamos que han nacido para ser madres. Pero antes fueron niñas y mujeres como lo somos nosotras ahora. Con este libro quería dar voz a todas esas mujeres".

Efectivamente, este libro es un homenaje a todas las madres (de hecho, se publicó en España en abril de 2011, supongo que para convertirlo en el perfecto regalo del día de la madre de ese año, que es siempre el primer domingo de mayo). Sí, a todas. Y lo ha conseguido con verdadera maestría.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Ermes Ronchi: Diez camellos arrodillados. Por Javier Sánchez

Ronchi, Ermes: Diez camellos arrodillados. La oración: experiencia y encuentro. Paulinas, Madrid, 2011. Colección "Palabras de vida" 5. 191 páginas. Traducción de Adoración Pérez Sánchez. Comentario realizado por Javier Sánchez.


Es casualidad que haya tenido noticia de este libro por dos fuentes bien distintas, y es casualidad que las dos fuentes coincidieran el mismo día. Por una parte, Juan Manuel Martín-Moreno me ofrecía la posibilidad de hacerme con él a través de Internet y, por otra, la hermana Teresa (de la librería Paulinas) me lo recomendaba vivamente. Así que no he tenido más remedio que rendirme a sus pies. Es cierto que el título que tiene esta obra es curioso y llama la atención. ¿Diez camellos arrodillados? Difícil, ¿verdad? Yo creo que ni el mismísimo Francisco de Asís lo habría conseguido. En fin, el lector avezado se habrá dado cuenta del subtítulo de esta obra, ese que te da la clave para saber de qué va un libro. En este caso es: La oración: experiencia y encuentro. Así pues, todo queda claro.

El autor, Ermes Ronchi (1947), es presbítero y teólogo italiano, profesor de Estética Teológica e Iconografía en la Pontificia Facultad Teológica Marianum de Roma. Ha escrito numerosos libros de espiritualidad y de tema bíblico. Si queréis tener una relación de todas sus obras, os invito a que entréis en wikipedia -pinchar aquí-.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Joan Chittister: 40 Cuentos para reavivar el espíritu - Texto

El propósito de la vida

El rabino Akiba estaba en medio de un largo viaje y se detuvo en una ciudad para hacer un alto en el camino. Ninguno de los habitantes de la ciudad, sin embargo, le dio posada, de manera que Akiba llevó sus tres únicas posesiones -un farol, un gallo y un asno- a un terreno a las afueras de la ciudad y se instaló allí para pasar la noche. Mientras dormía, el viento apagó el farol, un gato se comió su gallo, y un león devoró su asno. Ahora ya no tenía luz para la noche ni comida para el día ni modo de completar el viaje. Sin inmutarse, Akiba dijo: "Todo cuanto hace el Misericordioso es para bien", y se echó de nuevo a dormir.
Aquella misma noche, una banda de ladrones asaltó la ciudad y se llevó a la mitad de la población para ser vendida a las caravanas. "Lo siento por ellos -dijo el rabino Akiba-, pero el hecho de que no me acogieran en la ciudad no es sino una prueba más de que todo cuanto hace el Misericordioso es para bien. Y si mi luz hubiera seguido alumbrando, y mi gallo cantando, y mi asno rebuznando, también se habrían apoderado de mí. 
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