jueves, 25 de mayo de 2017

Javier Cortés Soriano: La Escuela Católica. Por José Fernando Juan Santos

Cortés Soriano, Javier: La Escuela Católica. De la autocomprensión a la significatividad. PPC, Madrid, 2015. 280 páginas. Prólogo de José Antonio Marina. Comentario de José Fernando Juan Santos.

El autor es un gran conocedor de la realidad educativa española, desde su labor al frente de la editorial SM y su contacto con la escuela. De ahí que sus reflexiones, como se puede comprobar por su continua actividad como conferenciante y ponente en diversos ámbitos, tengan una gran acogida y generen renovado entusiasmo ante los retos que tiene la educación en general, y la escuela católica (EC) en particular. Este libro ofrece por tanto una madura mirada a la realidad actual, que si bien no elude las críticas necesarias, hace resaltar la confianza en la identidad propia de la EC como origen de las imprescindibles herramientas para seguir avanzando en significatividad y relevancia social.

Javier Cortés ha estructurado esta publicación en cinco grandes capítulos que muestran a su vez el recorrido por el que pretende hacer caminar al lector.

En primer lugar, con más de cien páginas dedicadas a la situación actual y el análisis de la realidad, que divide en el capítulo sobre el contexto actual (I) y el de la relación y significado entre educación y escuela (II). Destaca en ellos un tono ambivalente, un tanto trágico en ocasiones, y con muchos binomios que resolver. Las grandes aportaciones pedagógicas se acogen como desafíos, a las puertas de una vinculación más directa que nunca entre la escuela y el mundo globalizado.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Mario López Barrio: Dios se hizo humano. Por Eduard López

López Barrio, Mario: Dios se hizo humano. La Humanidad de Jesús en el Evangelio Joánico. Gregorian & Biblical Press, Roma, 2016. 154 páginas. Comentario realizado por Eduard López.

Hildegard von Bingen (1098-1179) aparece como una de las figuras medievales tan fascinante como representativa por su afinidad con la experiencia joánica o del Cuarto Evangelio. Bajo la pluma de Theodorich von Echternach, quien elaboró su Vida (Siruela, 2012), leemos: «Un tiempo después vi una visión maravillosa y misteriosa, de tal modo que todas mis vísceras fueron sacudidas y apagada la sensualidad de mi cuerpo. Mi conocimiento cambió de tal modo que casi me desconocía a mí misma. Se desparramaron como gotas de suave lluvia de la inspiración de Dios en la conciencia de mi alma, como el Espíritu Santo empapó a san Juan evangelista cuando chupó del pecho de Cristo la profundísima revelación, por lo que su sentido fue tocado por la santa divinidad y se le revelaron los misterios ocultos y las obras, es decir: “En el principio era el verbo, etcétera”». 

La experiencia de la Sibila del Rin introduce tres verbos característicos del Cuarto Evangelio: ver, conocer y dar testimonio. En este sentido, Mario López Barrio, jesuita mexicano, dibuja este evangelio como un itinerario. Aquí no se trata de analizar ni el Jesús histórico ni el Cristo de la fe; cuestión, por otra parte, ya superada y mucho menos pertinente para este evangelio. Por lo tanto, el recorrido joánico es fundamentalmente una experiencia creyente, la cual debe penetrarse, a la cual los ojos del discípulo (visión) se dirige a lo largo del libro de los signos (Jn 1-12). Las bodas de Caná, el encuentro de Jesús con Nicodemo, con la samaritana en el pozo, con la multitud agolpada en la multiplicación de los panes, con el amigo Lázaro o bien en la unción de Betania, son algunos de esos signos que transportan el ojo del discípulo hacia Jesús y su mensaje: “Yo soy el Buen Pastor”, “Yo soy el Pan bajado del cielo”, “Yo soy la Resurrección”. Como si fuese una recurrencia sistemática, “Yo soy”, el ojo va conociendo lo que se va revelando mediante ese hombre que camina, de aquí para allá, parafraseando el título de Christian Bobin.

martes, 23 de mayo de 2017

Daniel Innerarity: La política en tiempos de indignación. Por Daniel Izuzquiza

Innerarity, Daniel: La política en tiempos de indignación. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2015. 352 páginas. Comentario realizado por Daniel Izuzquiza.

A un intelectual se le pide que ayude a comprender su tema de análisis, en este caso la política. Y, ciertamente, Innerarity lo consigue en este libro, proponiendo además una recuperación de una política inteligente y reflexiva cuyo eslogan es: “¡Comprended!” (p. 213). Su planteamiento es honesto, equilibrado, comprometido y realista. Supone un ejercicio lúcido para entender y argumentar; lo cual, en los tiempos que corren, se agradece mucho.

El libro está estructurado en cinco partes. 
La primera se refiere a quién hace la política, con dos capítulos básicos sobre los sujetos y los partidos, y otros dos sobre la política del reconocimiento como equidad y sobre el derecho a decidir como autodeterminación cotidiana y transnacional. 
La segunda parte aborda, en cinco capítulos, la condición política. Lo más destacable en esta sección es la ambigüedad y la incertidumbre como partes ineludibles de la acción política, y quizá se echa en falta un análisis de la dinámica que impone el ritmo electoral de ciclo corto. 
La tercera parte se titula “La política en tiempos difíciles” cuyas páginas son las más propositivas y lúcidas. Si el filósofo hace el ejercicio de pasar del mito al lógos, aquí Innerarity cimienta las bases para desmontar algunos mitos de la nueva política y el señuelo de la denominada alterpolítica
Esta tarea define el núcleo de la cuarta parte del libro: desbrozar el terreno para criticar, racional y constructivamente, la democracia de proximidad, la transparencia, la moralización de la política y el binomio izquierda-derecha. Es una crítica matizada, que recupera lo mejor de lo criticado; pero ciertamente asume un realismo (la nueva agenda de una socialdemocracia liberal) que a algunos lectores dejará insatisfechos. 
La quinta y última parte está formada por un único capítulo, dedicado a la política como actividad inteligente, lo cual implica concebir sistemas capaces de aprender; o bien, en otros términos, se trataría de diseñar procesos y dinámicas de deliberación que, en el siglo XXI, puedan recibir un impulso de la mano de la tecnología. En resumen, este libro resulta provechoso e ilumina la realidad concreta, precisamente por llevarla a otro nivel de profundidad.

lunes, 22 de mayo de 2017

Tzvetan Todorov: Insumisos. Por Fernando Gálligo Gómez

Todorov, Tzvetan: Insumisos. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016. 240 páginas. Traducción de Noemí Sobregués Arias. Comentario realizado por Fernando Gálligo Gómez.

En la contraportada de la edición Galaxia Gutenberg, leemos: “Tzvetan Todorov nos hace descubrir o redescubrir figuras que, cada una a su manera, lograron conciliar exigencia moral y acción pública... Renunciaron al confort, pusieron en riesgo su libertad, en ocasiones su vida, rechazaron el sometimiento y tuvieron el coraje de resistir evitando a la vez sucumbir al odio y a la tentación de la venganza”.

Estos hombres y mujeres son verdaderos iconos y gigantes del espíritu, que ante un sistema represivo totalitario optan por resistir y decir “no”. ¿Cómo enfrentarse a la injusticia y al poder ciego y desbordado?, ¿cómo hacer frente al mal invasivo que trata de deshumanizar? Ellos nos enseñan con su vida a responder a estas preguntas. No vale decir que pertenecen a tiempos pasados, que son personajes de otra era o de otra “pasta”. Ellos son en gran medida nuestros contemporáneos: con ellos hemos recorrido las mismas calles y hemos compartido idénticos sueños y temores. Eso sí, no se dejaron ni asustar por las coacciones ni arrugar por las amenazas. Nos conmueve el valor de estas personas excepcionales que no temen salir a la intemperie de la vida porque saben que no hay vida que merezca la pena ser vivida si uno es privado de su libertad y de su dignidad. Etty Hillesum, Germaine Tillion, Borís Pasternak, Aleksandr Solzhenitsyn, Nelson Mandela, Malcolm X, David Shulman, Edward Snowden son insumisos con una lógica distinta: no quieren dejarse llevar ni por el odio ni por la venganza. Creen que la conciencia debe ser respetada y protegida a toda costa y que nadie puede ser forzado a pensar y a actuar en contra de sus convicciones más profundas. Saben que, una vez que dejamos al rencor entrar en nuestro corazón, vamos a quedar heridos sin remedio para siempre.

viernes, 19 de mayo de 2017

Ernst Benz: Mística y romanticismo. Por Eduard López

Benz, Ernst: Mística y romanticismo. Las fuentes místicas del romanticismo alemán. Siruela, Madrid, 2016. 169 páginas. Traducción de María Tabuyo y Agustín López. Comentario realizado por Eduard López.

El romanticismo, uno de esos ismos que envuelven la historia o la aventura por el conocimiento, es objeto de estudio en este ensayo. Bajo la pluma traductora de María Tabuyo y Agustín López, la editorial Siruela publica en castellano esta obra del filólogo y filósofo Ernst Benz (1907-1978). La cultura romántica, si hubiese que describirla, es ante todo una visión del mundo y un modo de proceder, lo que se resumiría como la insaciable búsqueda de nuevos horizontes. La mentalidad romántica debe entenderse principalmente como una disposición que huye del utilitarismo. Desde estas premisas, Benz traza las relaciones del romanticismo —en su modalidad filosófica— con la mística. La filosofía idealista (Fichte, Schelling) persigue el cultivo del espíritu, propio a la visión romántica y Benz delinea las tres grandes fuentes de las cuales se alimenta: la teología alemana del siglo XIV encabezada por Meister Eckhart, Tauler o Seuse, el pietismo suabo en círculos protestantes con su concepción histórica particular y su escatología apocalíptica; y, finalmente, la cábala y la teosofía profesada por Reuchlin (ámbito católico) y Swedenborg (ámbito protestante), entre otros. Muchos son los datos volcados en este ensayo pero, sin duda, merece ser subrayado el vínculo entre la visión romántica y el proceso creador, etimológico y lingüístico, de los místicos germánicos del siglo XIV cuyo paso del latín al alemán resulta fundamental para entender, por ejemplo, la recuperación de las obras de Eckhart en la visión romántica, cuyo proceso sigue una lógica mucho más literaria y simbólica.

jueves, 18 de mayo de 2017

Jean-Claude Kaufmann: Identidades. Por Daniel Izuzquiza

Kaufmann, Jean-Claude: Identidades. Una bomba de relojería. Ariel, Barcelona, 2015. 90 páginas. Traducción de Ana Herrera. Comentario realizado por Daniel Izuzquiza.

El original francés de este librito se escribió en el año 2014. El autor añadió un prólogo tras los atentados terroristas contra Charlie Hebdo, en enero de 2015. Aunque la versión castellana se publicó en octubre, bien se podría haber hecho un epílogo tras los atentados de noviembre de 2015. Recuerdo esto para expresar que tanto la temática como el enfoque de esta obra ponen el dedo en la llaga de la relación entre identidad y violencia.

El autor, afamado sociólogo francés, es incisivo y muy crítico. En mi opinión, apunta bien la cuestión, pero no acaba de enfocarla adecuadamente. Es cierto que el meollo está en “el proceso identitario, no siendo la religión más que su vestidura exterior” (p. 8). Es decir, la estructura identitaria adquiere un carácter sacral y, en ese sentido, religioso. Y hace bien en señalar que eso ocurre en los fundamentalismos religiosos, pero también en el racismo, el nacionalismo o incluso en las adhesiones futbolísticas. Pero el autor no acierta a reconocer, ni siquiera exploratoriamente, dinámicas semejantes que se pueden dar en otros movimientos racionalistas, ideológicos o laicistas. La última frase del libro dice: “Las desviaciones identitarias son una verdadera bomba de relojería” (p. 86). Lo que ocurre es que tales desviaciones también pueden tener lugar en grupos alejados del comunitarismo identitario.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Silivia Acerbi, Juana Torres y Mar Marcos (eds.): El obispo en la Antigüedad tardía. Por Fernando Rivas Rebaque

Acerbi, Silvia; Torres, Juana; Marcos, Mar (eds.): El obispo en la Antigüedad tardía. Homenaje a Ramón Teja. Trotta, Madrid, 2016. 368 páginas. Comentario realizado por Fernando Rivas Rebaque (Profesor de Historia Antigua y Patrología, Facultad de Teología Universidad Pontificia Comillas de Madrid. frivas@comillas.edu).

Como bien describen las editoras de este libro en su presentación, estamos ante una «obra monográfica colectiva de veinte investigadores y profesores universitarios [españoles] de Historia Antigua y Filología Clásica en homenaje a Ramón Teja con motivo de su jubilación en el 2014 como catedrático en la Universidad de Cantabria» (p. 9). Salvo el primero de los trabajos, laudatio de Ramón Teja a cargo de José Fernández Ubiña, todos los demás capítulos están centrados en torno a la figura del obispo en el cristianismo primitivo, en un intento de abarcar algunas de las múltiples facetas de su carácter “poliédrico” (afortunada expresión del homenajeado).


Dada la pluralidad de temáticas y de autores de este libro, me limitaré a hacer un breve elenco de los mismos, así como una somera reseña crítica. Así, aun saltándome el orden establecido por las editoras —por otra parte intercambiable en gran medida, salvo el primer capítulo—, de los veinte autores y autoras, cinco pertenecen a la Universidad de Barcelona: Carles Buenacasa Pérez (“El obispo y el patrimonio eclesiástico”), Juan Antonio Jiménez Sánchez (“Los obispos y los espectáculos”), Pere Maymó i Capdevilla (“El obispo y las reliquias”), Raúl Villegas Marín (“El obispo y los monjes”) y Josep Vilella Masana (“Los obispos y presbíteros del supuesto concilio de Elvira”).

Cuatro autores son de la Universidad de Granada: José Fernández Ubiña (“Origen y consolidación del episcopado monárquico”, capítulo que encabeza la obra); Alberto J. Quiroga Puertas (“El obispo como orator christianus”); Francisco Salvador Ventura (“El obispo como historiador”) y Purificación Ubric Rabaneda (“El obispo y la actividad edilicia”).

martes, 16 de mayo de 2017

Juan Ramón Amor Pan: Bioética y Neurociencias. Por Juan Pedro Núñez Partido

Amor Pan, José Ramón: Bioética y Neurociencias. Vino viejo en odres nuevos. Institut Borja de Bioètica, Barcelona, 2015. 782 páginas. Comentario realizado por Juan Pedro Núñez Partido (Director del Departamento de Psicología, Universidad Pontificia Comillas de Madrid).

El libro del profesor Amor Pan es, sin lugar a dudas, uno de los mejores compendios que sobre esta temática el lector puede encontrarse en lengua española. Aunque solo sea por la extensión de la obra, casi 800 páginas, es fácil imaginar que estamos ante casi una pequeña enciclopedia. De igual manera, probablemente, esta sea la principal dificultad del texto: su extensión y densidad con la que se trabajan todos y cada uno de los temas que a lo largo de sus nueve capítulos se van abordando. Tal vez no todo sea del interés del lector, de ahí que no sea un imperativo tener que leerlo de seguido y valorar si saltarse alguno de sus capítulos más específicos. Por otro lado, es un libro con un vasto aparato crítico (referencias y bibliografía) dando fe de los autores más relevantes en la materia. Escrito de forma suficientemente clara y amena, su lectura resulta fácil y atrapa la atención incluso de los no iniciados en cuestiones bioéticas, filosóficas o neurocientíficas.

El autor es muy honesto y desde el principio despliega de forma rigurosa su análisis crítico con lo que es la visión mecanicista del ser humano, con la idolatría casi religiosa que se brinda hoy en día a las neurociencias y, muy especialmente, con la visión idílica del avance científico sin presuntas ataduras éticas o morales que, en el fondo, lo abocan directamente a quedar bajo el control de los mercados y de los intereses económicos de determinados sectores que son los que financian ciertas líneas de investigación.

lunes, 15 de mayo de 2017

Philippe Artières: Clínica de la escritura. Por Iván Pérez del Río

Artières, Philippe: Clínica de la escritura. Historia de la mirada médica sobre la escritura. Gedisa, Barcelona, 2016. 232 páginas. Traducción de Federico Villegas. Comentario realizado por Iván Pérez del Río.

Durante muchos siglos la escritura ha formado parte de la vida del hombre. A través de ella, transmite información, representa la realidad, se sirve de ella para conocer lo que ocurrió en otros momentos de nuestra historia. Pero no siempre se ha concebido de la misma manera. Hasta el siglo XIX el hombre occidental ha escrito con la mano de otro. La escritura representaba un arte que convenía aprender y practicar. En nuestros días podemos ver en el Shodô (“camino de la escritura” o caligrafía japonesa) lo que supuso la escritura en aquellos momentos. Sin embargo, a partir de mediados del XIX comienza a ser una práctica individual. Lo que produce el cuerpo que escribe pasa de ser algo neutro, a ser una materia-texto portadora de secretos. En ese momento, y durante cincuenta años (1874-1914), la escritura se convierte en objeto de estudio. Médicos e investigadores intentan descifrar lo que está detrás de los escritos: patologías, identidad, personalidad… Luego llegará la máquina de escribir que, al uniformar el signo gráfico, da lugar, de nuevo, al anonimato y la neutralidad en la escritura. Llama la atención que siete años después, en el año 1921, Hermann Rorschach publica el conocido test de Rorschach que marca el inicio de una etapa en la psiquiatría y en la psicología en la que ganan auge los test proyectivos. El interés por lo oculto, por lo que se esconde detrás, no desaparece, sin embargo el foco de atención cambia: de la escritura se pasa al dibujo o a lo que el paciente proyecta al presentarle una mancha de tinta neutra.
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